Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo
para la perdición de las almas. Amén.


Evangelio de san Marcos, Discípulo Misionero
Cruz olivo del Buen Pastor
Medalla de San Josemaría – Jesús y Nuestra Señora (Peltre) 








